Nov 03

Por Joan Lluís Ferrer, diariodeibiza.es  

   

     El Graf Zeppelin, el famoso dirigible que estableció la primera aerolínea entre Europa y América a finales de los años 20, pasó por Eivissa en junio de 1934, y uno de sus pasajeros, el célebre fotógrafo Martin Munkacsi, sacó una instantánea de Tagomago en la que se aprecia la alargada sombra de la propia aeronave. La imagen ha sido recuperada por la web Eivissa Antiga y su original figura en www.glowimages.co.uk

     Pocas gestas aeronáuticas pueden compararse con la que protagonizó el dirigible alemán “Graf Zeppelin”, un monstruo cilíndrico de 236 metros de longitud y en cuya cónsola habitable, en la parte inferior de la enorme estructura llena de gas, podían viajar 40 tripulantes y 20 pasajeros. En toda la historia sólo ha habido dos aeronaves más grandes en el mundo: el “Graf Zeppelin 2” y el famoso “Hindenburg”, (245 metros de largo, como tres aviones Jumbo en Fila) ambos idénticos.

     El “Graf Zeppelin” no solo fue un prodigio por sus características técnicas, sino también por la espectacularidad de sus viajes. Al retirarse del servicio en 1937 –el mismo año del desastre del “Hindenburg”-, había realizado 600 vuelos y había sobrevolado 150 veces el Atlántico, tanto para viajar a Estados Unidos como a Sudamérica, siempre desde Alemania. En 1929 completó su primer vuelo alrededor del mundo después de 21 días de viaje, durante los cuales recorrió 34.600 kilómetros a lo largo de Europa, los Urales, Siberia, Japón y Estados Unidos. También logró batir el récord de vuelo sin tocar tierra, con 128 horas seguidas en el aire. No terminan aquí sus hazañas: en 1931 realizó un viaje de investigación científica al Círculo Polar Ártico.

Sobre Eivissa

     El espectacular dirigible sobrevoló también la isla de Eivissa, al menos una vez. Personas ancianas recuerdan que un buen día por la mañana apareció en el cielo “una cosa muy larga que avanzaba lentamente” en lo alto.

     Ese hecho ocurrió en la mañana del 24 de junio de 1934, tal y como recoge en una breve reseña el Diario de Ibiza del día siguiente: “El ´Graf Zeppelin´. Ayer, a las diez menos cuarto de la mañana, pasó sobre esta isla el dirigible alemán “Graf Zepelín”. Parece que desde Friedrichshafen se dirija a América, con probable escala en Sevilla”.

     Efectivamente, el dirigible estaba realizando uno de sus viajes entre Alemania y Estados Unidos. A bordo viajaba el prestigioso fotógrafo Martin Munkacsi, que realizó un completo reportaje de este y otros vuelos del “Graf Zeppelin” que pueden observarse en la página web www.glowimages.co.uk. Una de las instantáneas tomadas ese día de junio de 1934 muestra una bonita panorámica del islote de Tagomago, en cuya parte inferior aparece claramente marcada la alargada sombra del “Graf Zeppelin”, dirigiéndose hacia la zona de Sant Carles.

Líneas regulares oceánicas

     Para cuando la aeronave cruzó los cielos ibicencos llevaba ya a sus espaldas la mayor parte de su historial. En 1932 el dirigible había cruzado el Atlántico 18 veces y una cantidad similar en 1933. El mismo año de su vuelo sobre Eivissa, la compañía que explotaba el “Graf Zeppelin” inició un servicio regular con Sudamérica que salía de Alemania y llegaba hasta Brasil, con conexiones en avión desde allí hasta Argentina. En aquella época, Brasil y Argentina albergaban una importante colonia de alemanes y era un poco de negocios con la nación germana, en la que justamente en esos años acababan de tomar el poder los nazis.

     Aparte del transporte de pasajeros –una selecta minoría de acaudalados privilegiados-, los dirigibles transportaban también varias toneladas de mercancías y correo postal.

    En los años veinte y treinta, este sistema de transporte aparecía como símbolo de la vanguardia y las multitudes corrían enfervorizadas a los lugares donde aterrizaban. Era lo más moderno. Parecía como si un nuevo mundo surgiera en el horizonte de la tecnología.

     Pero todo se fue al traste con la tragedia del dirigible “Hindemburg”, en Nueva Jersey, en 1937, en el que murieron 36 personas. El ministro del Aire, Hermann Göring, ordenó acabar con los zeppelines. El “Graf Zeppelin” fue desguazado y el “Graf Zeppelin II” no llegó a hacer viajes comerciales, aunque sobrevivió unos años para experimentos militares.     

          

Cortesía de Diario de Ibiza      

Más información en www.diariodeibiza.es

escrito por vicente


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