Jun 21

Por Vicente Marí

      

     Situada en lo alto de la ciudad amurallada, la catedral de Ibiza es una de las imágenes más conocidas y fotografiadas de la isla. Es la joya que corona la ciudad amurallada, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1.999. De hecho, la Catedral es visible desde varios kilómetros a la redonda. Desde su privilegiada posición se puede disfrutar de una magnífica panorámica.

     Su historia se remonta varios siglos atrás, en 1.235. Tras arrebatar a los musulmanes por parte de las tropas cristianas comandadas por Guillem de Montgrí, se decidió construír un templo que rindiera culto a Santa María la Mayor y a la Virgen de las Nieves, (que es la Patrona de Ibiza) porque eran las dos festividades más cercanas al 8 de agosto, fecha de la conquista de Ibiza. Las tropas catalanas decidieron además, levantar la iglesia sobre la antigua mezquita de Yabisah, para acabar de borrar todo vestigio musulman. De hecho, el convenio firmado el año anterior por Guillem de Montgrí, Pere de Portugal y Nunó Sanç, futuros conquistadores de las islas Pitiusas, fijaba como una de las primeras obligaciones la creación de una parroquia dedicada a Santa María, en la Villa de Eivissa.

     La Catedral está situada en Dalt Vila, la parte antigua que se encuentra en el interior del recinto amurallado. La catedral, construida en el primer tercio del siglo XIII, en el período del gótico-catalán, aunque la nave es de estilo barroco. Más tarde, durante el siglo XIV, se amplióa con la construcción del campanario y las capillas de San Jaume, Sant Miquel, Santa Tecla y Sant Antoni, Sant Joan y San Pedro y San Pablo. El resto de capillas corresponden al siglo XVI, al igual que la puerta de acceso principal. Ya en 1.817, se convirtió de pleno en la Catedral de Ibiza, tomando posesión Felipe González Abarca. Sin embargo, el primer obispo fue Manuel Abad y Lasierra en 1.782, pero el estado de ruina de la iglesia no permitió consagrarla hasta un siglo después.

     La catedral está coronada por la torre del campanario, en la que se encuentra un antiguo reloj de arena. También hay una imagen de la virgen sobre la puerta de acceso, que se encuentra en la plaza. De este campanario, además, es necesario remarcar el importante conjunto de campanas de los siglos XVI y SVII, restauradas recientemente por la Consellería de Patrimonio. Está considerado por los entendidos como uno de los más relevantes en su género.

     En la parte superior son visibles los muros que dividen la nave principal en capillas. Muchos visitantes se quedan con esta vista del edificio, aunque si se rodea el campanario se pueden disfrutar de hermosas vistas del mar y campo y además, se pueden ver perfectamente las vidrieras que dan luz al altar y que dan una imagen muy distinta del templo.

     La catedral conserva numerosas obras de arte, entre las que destacan una custodia gótica de plata dorada, hecha por Francesc Martí en el 1399, dos tablas góticas de Santa Tecla y San Antonio, pintadas por Francesc Comes en el siglo XIV y otras dos, en este caso del siglo XV, del maestro Valentí Montoliu, que representan a San Jaime y San Matías.

     En el siglo XIX se construyó el actual altar mayor. En el presbiterio podemos encontrar la lauda sepulcral del obispo de Ibiza Basilio Antonio Carrasco Hernando (1831-1852), conteniendo una inscripción que dice: “Defensor de los derechos de la iglesia. Gloria de este pueblo. Ejemplo de virtudes. Consejero de Obispos. Sexta gloria de los obispos de esta sede. Padre de los pobres. Martillo de la herejia. Incansable pregonero del Evangelio.

     En la Catedral fue frecuente el enterramiento de miembros de la nobleza local; así podemos encontrar diversas laudas sepulcrales de distintas familias que en origen se situaban en las criptas construidas al efecto en las capillas laterales. La familia Francolí (situada en origen en la Capilla Honda), la de los Llobets (siglo XV), y la familia Jovers (siglo XIX). Destaca la lápida de Antonio Arabí por ser una sepultura individual en contraposición al resto de los enterramientos que pertenecen a familias completas, como la de los Balanzat que dice: “don Pedro de Balanzat y sus descendientes, 23 de septiembre de 1460.

     Un detalle que me ha costado confirmar: En su exterior se puede observar un relieve redondo representando a Santa Tecla que actualmente sólo es visible en parte por haber sido sepultado por una ampliación posterior. (Ver detalle)  

     A pesar de que su horario oficial de visitas comienza a las diez de la mañana, es recomendable realizar la visita los domingos.

     Puedes acceder al listado completo de rutas y rincones que componen la sección Descubrir las Pitiusas pinchando sobre el enlace.

escrito por vicente


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