Sep 02

Por Sandra Vericat

   

     Los seres vivos se distinguen de los seres inertes porque nacen, crecen, se reproducen y mueren. Reproducirse es pues una de las características básicas del ser humano y como tal debería llevarse a cabo con naturalidad y sin suponer una causa de estrés para los padres.

     Tener hijos y educarlos es algo que la humanidad viene haciendo desde el principio de los tiempos. Hoy por hoy, y en algunas sociedades más que en otras, educar a los hijos se está convirtiendo en algo complicado y en ocasiones agobiante para los padres.

     Esto se debe a diversas causas, entre ellas al hecho de que las familias se hayan reducido dejando al margen a abuelos, tíos, primos… El modelo postindusrtial que educaba a todos igual procurando unos mínimos comunes ha quedado obsoleto. Lo mismo ha ocurrido con el modelo basado en la autoridad que no dejaba espacio al desarrollo de la originalidad y la creatividad posible en cada individuo.

     La pérdida de tradiciones, y el aumento del individualismo, nos ha dejado huérfanos de líneas generales a las que atenernos a la hora de educar a nuestros hijos, y este es uno de los motivos por los que han aparecido las escuelas para padres, los manuales, los métodos. Todos estos cambios han ocurrido y sin duda son necesarios para crear nuevas sociedades más igualitarias, libres y fraternales, pero en este momento de cambio algunos de nosotros no sabemos a qué atenernos a la hora de educar a las nuevas generaciones.

     En los tres primeros años de vida el ser humano aprende tres cosas fundamentales y que le distinguirán del resto de animales: andar sobre dos piernas, hablar y pensar. Es pues la etapa de la vida en que se darán los aprendizajes más importantes y significativos. De cómo se lleven a cabo estos aprendizajes dependerá la forma en que relizará el resto de aprendizajes de su vida.

     El ser humano tiene dos herramientas fundamentales para el aprendizaje, una de ellas es la imitación y la otra el ensayo-error. En la etapa de desarrollo de la que tratamos estos serán los dos únicos medios de aprendizaje y ambos están íntimamente unidos al conocimiento y control del cuerpo. Es por ello necesario permitir al bebé y al niño que experimente al máximo con las posibilidades que su cuerpo le permite, esta experimentación irá formando su mente, creando conexiones neuronales que le permitirán avanzar tanto en el área motriz como en la formación de su personalidad.

     El recién nacido es un ser perfecto que nace con todo lo necesario para poder desarrollar su cuerpo, su mente y su espíritu. Nuestra función como responsables de ese ser consiste en permitirle la experimentación necesaria y el ejemplo adecuado.

     Esta serie de artículos tratará sobre qué es la educación y cuáles son las necesidades educativas de los niños y niñas desde su nacimiento hasta los tres años para que cada uno, conforme a su manera de ser, encuentre el camino para guiar a sus hijos hacia una vida adulta autónoma, responsable y equilibrada.

        

Sandra Vericat  es la responsable de Can Rareta. Descubre más en Facebook.

 

escrito por vicente


2 Responses to “Educando a nuestros hijos”

  1. 1. carmen figarola ha comentado:

    Muy poca gente somos capaces de decir las cosas más importantes de una forma sencilla y clara, es de sabios. Te felicito

  2. 2. silvia ha comentado:

    Parece mentira como algo que debería ser tan sencillo como educar a un hijo, a veces se nos haga tan complicado…

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