May 31

 

     La piel es el envoltorio que nos protege de las agresiones externas y nos preserva de los efectos negativos de los rayos solares y de otros agentes nocivos como el frío y la falta de humedad. Si no la cuidamos convenientemente, la piel se estropea, se reseca y muere.

     Al igual que el espíritu y el ánimo la piel también enferma. El cambio de temperatura, el menor consumo de agua, la sobreexposición al sol y al aire, puede provocar la deshidratación de la piel y su envejecimiento prematuro.

     La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo, y ocupa un 10 por ciento del peso corporal. A lo largo de la vida experimenta tantos cambios que muchas veces no se le presta la suficiente atención. La piel enferma y envejece si no se hidrata y se nutre adecuadamente. Para mantenerla sana, cuidada y joven es necesario alimentarse de forma saludable, protegerla con cremas diariamente, mantener el nivel óptimo de humedad de la piel, evitar los cambios bruscos de peso y permitir la respiración de todos los poros.

Enfermedades de la piel

     Las enfermedades que afectan a la piel son muy variadas, aunque quizás la más popular, la más inocua y también la que más preocupa a mucha gente sea la celulitis. Consiste en una desorganización de las células grasas que no pueden realizar sus funciones normales y van hinchándose cada vez más dando lugar a la famosa “piel de naranja”. Según un descubrimiento realizado por dos médicos franceses, existe una relación directa entre un índice alto de toxinas en el cuerpo y la aparición de la celulitis.

     Asimismo se advierte que personas con estreñimiento y mala circulación de la sangre tienen más propensión a sufrir el problema. En este sentido, y como medida de prevención, es aconsejable tomar muchas naranjas, pomelos, limón, cítricos en general y deja la parte blanca de la piel, ya que es beneficiosa para fortalecer las paredes de los capilares, así como evitar llevar prendas ajustadas ya que dificultan la circulación de la sangre y favorecen la aparición de la celulitis.

     Las infecciones de la piel son otro gran problema para la piel, y muchas veces causan incluso lesiones cutáneas más o menos graves, además de otras enfermedades. Las infecciones primarias (como el impétigo y la erisipela) casi siempre responden con rapidez a los antibióticos sistémicos, pero las infecciones secundarias pueden hacerlo más lentamente. Los antibióticos tópicos son ineficaces en la mayoría de las infecciones bacterianas de la piel, pudiendo provocar dermatitis por contacto, si bien ha aparecido un nuevo antibiótico, el ungüento de mupirocina, que resulta muy eficaz en algunas infecciones cutáneas, particularmente en el impétigo estafilocócico o estreptocócico. Las infecciones recurrentes pueden incluso ser síntoma de la posible existencia de una enfermedad como la diabetes melitus.

El cáncer de piel

     Sin duda la más preocupante de todas las enfermedades de la piel es el melanoma, o cáncer de piel. Su principal causante es el sol, además del primer factor de envejecimiento cutáneo. Y, sin embargo, en la sociedad occidental estar moreno es todo un símbolo de salud y bienestar.

El melanoma quizás sea el tipo de cáncer de más fácil diagnóstico y con mayores perspectivas de curación, si se coge a tiempo: puede ser tratado con éxito mediante cirugía si se diagnostica en la fase temprana. Normalmente afecta a personas con la piel muy blanca (sin ningún bronceado ni quemadura), gente que pasan mucho tiempo al aire libre, aquellos que viven en zonas soleadas o tuvieron quemaduras en la piel en su juventud, y también a las personas que presentan un historial familiar con melanoma.

     El melanoma es un tumor maligno originado a partir de los melanocitos de la epidermis (capa superficial de la piel) o de algunas pecas preexistentes (nevus melanocíticos), que generalmente aparecen de forma espontánea, aun que hay casos de predisposición genética familiar a desarrollarlo. En el origen de estos tumores está involucrada principalmente la radiación ultravioleta (radiación solar), la cual, recibida de forma intermitente, intensa y repetidamente, puede inducir al desarrollo de este cáncer.

     Las personas consideradas como de alto riesgo a sufrirlo son las que tienen la piel, los cabellos y los ojos claros o las que tienen abundantes pecas. Así mismo, los estudios epidemiológicos indican que el mayor riesgo se produce cuando la irradiación solar se recibe en la infancia. Para prevenir la aparición de estos tumores es aconsejable evitar la exposición intensa y repetida al sol. Es decir, hay que evitar las quemaduras solares. Por ello, es recomendable seguir una normas de exposición solar segura.

     La investigación cosmética en el campo de los protectores dermatológicos ha experimentado en los últimos años una auténtica revolución. Ha surgido toda una nueva generación de productos para nutrir, hidratar, proteger y preservar de la aparición de arrugar para todas las edades y tipos de piel.

Enriquecer la piel

     Los alimentos ricos en caroteno como la zanahoria y el tomate fabrican vitamina A que facilita la producción de melanina. Los alimentos ricos en vitamina E y B como el pescado y las legumbres, evitan la deshidratación y la descamación de la piel y ayudan a fijar y prolongar el bronceado.

     Algunos medicamentos, sin embargo, como los antibióticos, las sulfamidas o los anticonceptivos producen fotosensibilización de la piel, lo que provoca manchas, muy difíciles de eliminar. Es conveniente consultar al médico o evitar tomarlos por lo menos una semana antes de empezar a tomar el sol.

Proteger la piel según al edad

     El acné es la enfermedad más frecuente de la adolescencia. Se trata de un exceso de producción de sebo que ser acumula en la raíz del pelo, causando inflamación y un grave impacto psicológico entre quienes lo padecen.

     Sus síntomas evidentes son esos antiestéticos granitos, que se infectan y provocan manchas rojas y puntos blancos. El acné aparece entre los 10 y los 12 años y alcanza su mayor virulencia a los 17. Para paliar sus efectos y reducir su desarrollo existe todo un arsenal terapéutico: jabones, geles, lociones, mascarillas, antibióticos, hormonas, píldoras…

     A partir de los 25 años, antes incluso si la piel es seca, es necesario usar un producto específico para el rostro, si se quiere evitar o, al menos, retrasar la aparición de arrugas prematuras, ya que a esa edad la piel empieza a envejecer y reduce su capacidad de recuperación.

PARA MANTENER LA PIEL SANA

- Cuida tu alimentación. Vitaminas, minerales, líquidos naturales, grasas… Todos los nutrientes son imprescindibles para que la piel cumpla sus funciones biológicas.
- Protege tu piel, tanto del frío como del sor y el calor. Los extremos climáticos dejan la epidermis sin protección natural.
- La higiene es fundamental. Elige jabones con un PH neutro, no pongas la ducha demasiado caliente y evita los baños de inmersión prolongada.
- Seca totalmente tus manos cada vez que las uses y usa una crema hidratante tras el baño.
- Elige desodorantes con bajo contenido en alcohol.
- Nunca expongas al sol a bebés menores de seis meses.
- Informa a tus hijos adolescentes del riesgo de la sobreexposición solar.
- No fumes ni bebas alcohol asiduamente, y no abuses de alimentos grasos o picantes.
- Observa periódicamente los lunares. Si cambian de color, crecen, o supuran acude inmediatamente al dermatólogo.

       

Extraído de la web www.sabervivir.es

escrito por Administrador


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