Abr 30

Por Vicente  Marí  J.

         

     Hoy hablamos de la proyección de una de las figuras más representativas del futbol actual, sea de la categoría que sea. Me refiero al portero y lo que supone este jugador para el equipo.

     El portero, guardameta, arquero –como dicen los latinoamericanos-, o cualquier otro nombre que se le atribuya, ejerce una enorme fascinación en muchos chavales de corta edad. Es posible que eso se deba a nombres como Arconada, Zubizarreta o actualmente, Iker Casillas, Santiago Cañizares, Victor Valdés, Andres Palop o Pepe Reina entre otros, cuyo liderazgo ha trascendido lo meramente deportivo. Ningún otro puesto ha evolucionado tanto como el de portero. Hace unos años era sólo una figura con una importancia relativa, incluso menospreciada, cuya única función era detener o desviar todos los balones que le llegaran.  Sin embargo, esto ha cambiado significativamente en los últimos años. Ahora, el portero goza de una importancia mayor. Ahora ya no sólo se dedica a proteger su portería, sino que además, es el jefe de la zona defensiva, el lider natural de la defensa, el que ordena y posiciona a los jugadores de su equipo para que protegan mejor su portería. Pero no sólo tiene su importancia en cuanto a defensa, sino también en ataque, ya que es el que controla la velocidad del juego. Me explicaré: una vez que tiene el balón en sus manos, según vea la situación de sus compañeros y el equipo rival, puede jugar sobre un compañero rapidamente, con lo que está imprimiendo desde el principio el ritmo de juego, mientras que si lo hace pausadamente, transmite al equipo una sensación de calma y seguridad.

     Otro de los rasgos que evidencian la evolución del puesto de portero estriba en que antes, los porteros no estaban obligados a jugar con los pies, motivo por el cual, cuando se veían obligados a chutar la pelota, esta se iba desviada hacia la banda. Ahora, todos los porteros reciben entrenamiento para jugar con los pies.

     Según la forma de jugar del equipo, el portero se verá obligado a asumir un papel más activo no sólo en defensa sino también en ataque. Un claro exponente de eso es el FC Barcelona, concretamente en la figura de Víctor Valdés, que debido al sistema de fuera de juego que implantó en su momento Frank Rijkaard, con la línea defensiva muy adelantada, algo que ha continuado Josep Guardiola, se ha visto obligado a jugar más afuera de la portería para cubrir los balones que caen a la espalda de los defensas que protegen su portería.

     La importancia del portero sube enteros si pensamos que aparte de ser el primer atacante, es un pivote de apoyo cuando el equipo rival presiona y obliga a los defensas a jugar atrás, hacia el portero para bien conservar el balón o bien para buscar posiciones más ventajosas para volver a empezar el juego. Esto no sería posible si Victor Valdés no supiera jugar con los pies, ya que los defensas de su equipo no confiarían en él para entregarle el balón.

     En categorías inferiores, en futbol base, cada vez se valora más la figura del portero, ya que es una figura determinante que da mayor solidez al equipo y le transmite seguridad. Es por eso por lo que cada vez, más equipos especializan a sus porteros en determinadas facetas del juego, enseñandole a parar penalties, a defender corners, a parar faltas, a medir en qué momento atacar al delantero para cubrir el máximo espacio posible… todos estos conceptos junto con la técnica adecuada para ejecutar esos movimientos empiezan a trabajarse desde edades tempranas. Para ello cada vez jugadores famosos asisten a campus de tecnificación con los que los chavales disfrutan al lado de sus ídolos así como aprenden alguno de los trucos que éste desvela.

     Hay cuatro puntos que son vitales para ser un buen portero.

PRIMERO: Que te guste jugar de portero. Si no disfrutas de ser portero, no estarás motivado para aprender y mejorar. Si no hay ganas de mejorar, tu nivel no dejará de ser mediocre, y lo que es peor, le estarás quitando el sitio a otro que sí tiene ese deseo.

SEGUNDO: Tener mucha fortaleza mental. Se trata de un puesto con mucha responsabilidad, y como se ha dicho antes, requiere liderazgo. Ese liderazgo comprende dotes de mando, valentía y asumir riesgos, y sobre todo, proyectar seguridad. Eso es lo que hace un líder. Si tu contrincante se da cuenta de que tienes miedo, lo aprovechará para marcar. Esa fortaleza mental debe servirte como motivación para no venirte abajo en cuanto encajes un gol. Todos los porteros encajan goles. Y muchos buenos porteros que hoy aparecen en televisión levantando copas en otros tiempos encajaron muchos goles, pero de todo se aprende. 

TERCERO: La concentración. Dentro de la fortaleza mental ocupa un lugar muy destacado la concentración. Eso significa estar atento al juego en todo momento. Nada de mirar a la gente que está en la grada, gritando o diciendo barbaridades. Tu atención debe estar en el juego, en el partido. La afición rival te pondrá a prueba intentando distraerte con todo tipo de artimañas. No hay que hacer caso. Borra todo lo que no sea el rectángulo de juego y concéntrate. El portero es una pieza clave de todo el entramado ofensivo/defensivo del equipo, y como tal, debe estar alerta en todo momento. No debe bajar la guardia. Hay muy buenos porteros que cuando estaban en equipos mediocres rendían mejor que cuando estaban en equipos buenos. La explicación a este hecho es sencilla: Al estar en equipos inferiores, los equipos rivales le obligaban a trabajar más y no perder la concentración. En cambio, en un buen equipo le llegan menos y su concentración no es tan elevada ya que es posible que, en un partido le chuten dos o tres veces en noventa minutos.  

CUARTO: La forma física. Un factor importantísimo. Un portero está obligado a ser un jugador físicamente impecable. Agil, robusto, flexible, rápido… es posible que sea el puesto al que mayor exigencia física se le obliga a hacer, ya que, aunque no corra tanto como sus compañeros, su concentración le obliga a estar preparado en todo momento para cuando se vea obligado a intervenir. Y en la mayoría de las veces, cuando tiene que intervenir es decisivo para su equipo. La exigencia física de un portero es distinta a la de sus compañeros. Sus compañeros están entrenados para esfuerzos no tan explosivos, mientras que en el caso del portero, su entrenamiento está enfocado para esfuerzos explosivos y rápidos, por lo que su entrenamiento comprende aspectos físicos que no suelen ejecutar otros jugadores.

     Asimismo, el entrenamiento físico se complementa con entrenamiento mental, ya que el desgaste por la responsabilidad y la presión a la que se ve sometido es elevado, por lo que el portero debe trabajar su fortaleza mental. El fallo de un delantero no es tan abultado como un fallo del portero, que puede suponer encajar un gol.

     Hoy en día todos los grandes equipos saben lo que significa tener un buen portero en el equipo. Un equipo se construye desde abajo. Tan importante es marcar un gol como evitar que lo meta el equipo rival. Un buen equipo comienza por tener una buena defensa, y por defensa me refiero a tener una buenas disposición táctica, buenos jugadores que sepan cual es su función, y sobre todo, un buen portero que dé seguridad. Sin un buen portero, un buen equipo se cae como un castillo de naipes. Por algo se dice que el portero es el especialísta del equipo.

    

Vicente Marí es vendedor comercial en Deportes Marí y asesor en equipamiento deportivo.

escrito por Administrador


One Response to “Portero: el especialísta del fútbol”

  1. 1. Heber ha comentado:

    Muchas gracias por los consejos me vendrán muy bien!!

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