Feb 01

Por J. Ll. Ferrer

  

Azucar     El término diabetes se refiere a un grupo de trastornos metabólicos caracterizados por un aumento de la concentración de glucosa en el plasma sanguíneo. Hay distintos tipos de diabetes. Es una de las enfermedades más comunes entre la población, pero también es relativamente fácil de controlar si se adoptan las medidas necesarias. El mayor riesgo consiste en las complicaciones que pueden derivarse de un exceso de azúcar en la sangre, como la pérdida de visión, colesterol o hipertensión, entre otras muchas.
     El jefe del área de Pediatría del hospital Can Misses, Bartolomé Bonet, afirmó a mediados del pasado enero en el Club Diario de Ibiza que toda persona que tenga más de 200 m/l de azúcar o en ayunas presente más de 126 ha de considerarse diabético. El 90 por ciento de todos los enfermos corresponden a los tipos 1 y 2. El primer tipo de pacientes son personas que no tienen insulina porque el páncreas no la genera, mientras que el segundo sí tiene, pero no la suficiente. Además, con los años acabarán por no tener esta sustancia, encargada de permitir que el azúcar entre en el interior de las células.
     En un diabético del tipo 1, el paciente orina azúcar y, con ello, arrastra agua, lo que puede llegar a provocar su deshidratación. En el tipo 2, el proceso es igual, «pero más lento», afirmó Bonet.
     Según el facultativo, los niveles de azúcar en la sangre dependen de varios factores, siendo la insulina sólo uno de ellos, pero también la comida y situaciones de estrés, que generan una fabricación de azúcar por el organismo.
     Entre las hormonas que favorecen la hiperglucemia –niveles de azúcar superiores a lo normal– figuran el GH, las catecolaminas, el cortisol y el glucagón. Una experiencia estresante puede provocar subidas transitorias en una persona no diabética, a las que el conferenciante recomendó no aplicar ningún tratamiento específico, aunque siempre se recomienda beber agua.
     El aumento de estas hormonas que disparan el estrés lo provocan las infecciones, las enfermedades, el dolor y, también, factores emocionales como un examen, un encuentro sentimental o una simple pregunta en plena clase a un adolescente.
     Cuando las descompensaciones de los niveles de azúcar se prolongan a largo plazo, es preciso efectuar controles, administrar suplementos de insulina, ingerir agua y tratar las causas desencadenantes de estos desequilibrios. Por lo general, las dosis de insulina que se aplican rondan el 10 ó el 15 por ciento de la que ya se aplique.
     Los principales errores que pueden cometerse por parte de una persona que tenga diabetes consisten en «no ponerse insulina y no hacerse controles frecuentes de hipoglucemia», afirmó Bartolomé Bonet.
     En cuanto al lugar más idóneo para recibir el tratamiento, no dudó en señalar que «ha de ser en casa, siempre que sea posible».
     A preguntas de los asistentes, Bonet señaló que, de momento, no está prevista la aparición de ningún tratamiento que permita sustituir las inyecciones como método para aplicarse insulina. Sin embargo, recordó los avances realizados al respecto en los últimos años, que han hecho más cómodas estas inyecciones.
     El acto fue organizado por la Asociación de Personas con Diabetes de las Pitiusas (Adipitiusas), cuya presidenta, Laura Pérez, introdujo al conferenciante. Los interesados en formar parte de esta entidad pueden dirigirse a la dirección adipitiusas@yahoo.es o al 665995970.

Una esperanza de vida casi normal

     El jefe de Pediatría de Can Misses, un facultativo con un extenso currículum tanto en España como en EEUU, destacó que el hecho de padecer diabetes no suele suponer una merma destacable de la esperanza de vida. En concreto, para un enfermo que permanezca controlado, su horizonte vital se recorta sólo en tres o cuatro años respecto a la media general. «Hace cincuenta años no era así», señaló Bartolomé Bonet. El médico respondió a un miembro del público asegurando que tampoco es aconsejable abusar de las inyecciones de insulina: «Es mejor estar algún día un poco alto de azúcar que tener la obsesión de pincharse demasiado», manifestó el jefe de Pediatría del hospital.

    

Cortesía de Diario de Ibiza        diario-de-ibiza-logo

Más información en www.diariodeibiza.es

escrito por Administrador


Deja tu comentario

Content Protected Using Blog Protector Plugin By: Make Money.

Videos, Slideshows and Podcasts by Cincopa Wordpress Plugin