Nov 02

Por Neus Cardona

  

Lazo Rosa  Cancer de mama     El pasado 19 de octubre, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) celebró el “Día Contra el Cáncer de Mama” con el que intentan concienciar a las mujeres sobre este problema. Sólo en España, a más de 16.500 mujeres se les diagnostica anualmente “cáncer de mama”. Por este motivo, en Mennta hemos querido hacer un llamamiento sobre esta grave dolencia y que basta con ser detectada a tiempo para ser tratada con un gran porcentaje de éxito. No es un mal exclusivo de las mujeres.

     Normalmente, el cáncer de mama no suele presentar ningún síntoma visible en su inicio. El dolor de mama no es un signo de este cáncer aunque el 10% de estas pacientes lo suelen presentar sin que se palpe ninguna masa.

     El primer signo suele ser un bulto que, al tacto, se percibe como algo distinto del tejido mamario que lo rodea. Este bulto suele tener bordes irregulares, duro y no duele al tocarlo. Pueden aparecer cambios de color y tirantez en la piel de la zona afectada.

     Aunque no todos los tumores son malignos, estos pueden tener algunos bordes regulares y ser suaves al tacto, por lo que, cuando se detecte cualquier anomalía en la exploración del pecho se debe consultar con el médico lo antes posible. Esta exploración puede hacerla de forma básica (preventiva) la propia mujer, ya que es muy sencilla. Su médico le indicará como hacerlo.

     La autoexploración y las mamografías son las herramientas más útiles para encontrar bultos sospechosos en los pechos. La técnica de la mamografía facilita la detección de pequeños bultos, difíciles de detectar mediante la palpación de la mama. Este tipo de prueba debe repetirse anualmente a partir de los cuarenta y cinco años, momento en el que se entra en la edad de mayor riesgo. Esta prueba puede completarse con otras más específicas como una resonancia magnética (RM), una ultrasonografía, o una biopsia, en la que se toma parte del tejido afectado para analizar en el laboratorio.

     No todos los bultos que aparecen en las mamas son un síntoma de cáncer. De hecho, nueve de cada diez bultos son benignos. Estos bultos no cancerosos pueden ser fibrosis o tumores de tejido conectivo y glandular, o bien, quistes o bolsas llenas de líquido. Los tumores benignos de mama (fibroadenomas) no constituyen un peligro para la vida y suelen tener fácil tratamiento. El principal tipo de cáncer de mama es el adenocarcinoma, que se produce en tejidos glandulares de cualquier parte del organismo.

     Al principio, el bulto detectado bajo la piel se puede desplazar con la simple presión de los dedos. Cuando el cáncer ya está más avanzado, el tumor suele estar adherido a la pared torácica o a la piel que lo recubre y no se desplaza. Este bulto suele ser claramente palpable e incluso los ganglios de las axilas pueden aumentar de tamaño. Los síntomas suelen ser muy variados y dependen del tamaño y extensión del tumor. Otros síntomas que pueden aparecer son dolor o retracción del pezón, irritación o grietas en la piel, inflamación de una parte del seno, enrojecimiento o descamación de la piel o del pezón y secreción por el pezón de una sustancia que no es leche materna.

     Diversas investigaciones han encontrado un grupo de factores de riesgo o circunstancias que hacen más propensa a una persona para desarrollar el tumor. Son estos:

  • Edad: El riesgo aumenta con la edad. La mayoría de cánceres de mama se produce sobre los 50 años; a los 60 el riesgo es más elevado y resulta muy poco frecuente por debajo de los 35 años, aunque también es posible.
  • Sexo: Las mujeres son las más propensas a desarrollar cáncer de mama. Los hombres también pueden sufrirlo, pero la probabilidad es de uno por cada cien mujeres.
  • Antecedentes familiares: las posibilidades aumentan si una hermana, madre o hija ha sufrido esta enfermedad. Además este riesgo se eleva si el familiar que ha padecido cáncer lo ha hecho antes de la menopausia, o si ha afectado a los dos senos.
  • Haber sufrido otro cáncer: El riesgo de cáncer de mama aumenta si se ha sufrido previamente otro cáncer, especialmente de ovario o de colon, o un carcinoma lobular o ductal in situ (dos tipos de tumor maligno que aparecen en los lóbulos o en los conductos galactóforos de los senos, o conductos mamarios). Otro posible factor de riesgo es una hiperplasia benigna, una especie de tumor no maligno, que altera el tejido del seno.
  • Menopausia tardía (Posterior a los 55 años)
  • No haber tenido hijos, o haber tenido el primer parto a partir de los 30 años.
  • Factores medioambientales: Se está investigando la posible influencia de pesticidas, campos electromagnéticos o contaminantes en agua y comida.
  • Estilo de vida: Algunas investigaciones han hallado un posible vínculo entre el consumo de alcohol y el desarrollo de cáncer de mama.
  • Obesidad: A pesar de no tener ninguna constatación científica definitiva, muchos investigadores indican que seguir una dieta baja en grasas y rica en frutas y verduras, así como practicar ejercicio físico de forma regular pueden ayudar a prevenir la aparición del cáncer de mama.
  • Estrés: Una vida activa hasta límites excesivos no es conveniente ni beneficiosa. Llevar una vida estresante es nocivo para la salud y, en consecuencia, puede favorecer la aparición de enfermedades
  • Terapia Hormonal Sustitutiva: Ciertos investigadores indican que a partir de los 10 años con THS puede aumentar el riesgo de cáncer, mientras que otros destacan que no importa durante cuánto tiempo se ha tomado en el pasado, puesto que el riesgo de cáncer existe entre las que siguen la terapia hormonal, no entre las que la siguieron en un pasado.

Poster Cancer de mama     Si deseas obtener más información sobre este tema, puedes acceder a la página de la Asociación Española Contra el Cáncer.

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