Oct 29

Por Xavi Pons

     

Menores en la red internet     Hoy vamos a abordar más profundamente un tema que ya empezamos a abordar hace unas semanas, en un artículo de Cristina Amanda Tur que salió publicado el pasado jueves 10 de septiembre. Si quieres leer ese artículo primero, puedes acceder pinchando AQUI.

     Tenemos la suerte –muchos pensarán desgracia- de educar a la primera generación digital, es decir, los niños que han nacido cuando los ordenadores ya son una herramienta más en el hogar e internet es un medio de comunicación tan familiar como lo es la televisión o el teléfono para nosotros.

     Para algunos, esta tarea les resultará difícil, sobre todo si no han tocado un ordenador o si no se manejan con soltura. ¿Cómo vamos a poder cuidar de nuestros hijos si ellos son los que tienen mayores conocimientos sobre el tema? En realidad, no se trata de tener más conocimientos sobre la red, sino cómo se aplican y las normas de las que hay que hacer uso, y eso ya es un tema que corresponde a los padres, ya que se trata de criterios educativos. Dentro de esos criterios podríamos hablar de seguridad, qué cosas no se pueden decir, el horario de uso, lo que se puede o no se puede hacer o a las páginas o contenidos a los que no se puede acceder, etc.

     Sin embargo, Internet no es un mundo difícil ni complicado. Está al abasto de todos y es extremadamente fácil acceder a la red. Una vez en ella, moverse a través de las páginas es tan sencillo como escribir y a veces, incluso ni eso, basta con un sencillo clic del ratón.

     Internet es un mundo gigantésco que se compone de unos y ceros, y a través de este código binario, podemos ver y visualizar una gran cantidad de información que de otra manera, no podría ser posible. Desde la silla de nuestra casa podemos acceder a los mejores museos del mundo, comprar entradas, ver cualquier rincón del planeta, ver, conversar e incluso jugar con un amigo o familiar en tiempo real que está en el otro lado del mundo, e incluso enviar correos, fotos, planos o artículos de forma segura, rápida e instantánea.

     Internet es un mundo paralelo a este, y por lo tanto, hay que enseñarle a vivir tanto en uno como en otro, siguiendo una serie de normas y precauciones.

     Para ayudarles a comprender mejor que Internet es un mundo que merece especial atención, lo mejor es que ellos nos guíen a través de él y los padres, les ofrezcamos una serie de consejos o normas por los que ellos deben guiarse. Hay que pensar sobre cuánta libertad y qué preparación hay que darles para moverse por la red, hay que pensar en el contenido al que acceden y el tiempo que le dedican.

     Los que más usan los adolescentes son los chats (charla en inglés), y también se conectan para tener información o acceso a música y películas. Internet es también una herramienta educativa especialmente útil si se sabe utilizar, ya que la cantidad de información que ofrece es inmensa: apuntes, ayudas, tutoriales, información contrastada, etc…

     Hay programas de control o filtros que sirven para que los padres controlen el uso de Internet que hacen sus hijos. Se configuran fácilmente y actúan de las siguientes maneras:

- Impedir el acceso a determinados sitios web. Se pueden bloquear sitios específicos (se pone la dirección web) o bien bloquear por contenidos, por ejemplo, pornografía o contenido para adultos, uso de armas y explosivos, de lenguaje inflamatorio (los que promueven la hostilidad y agresión hacia otros). Algunos filtros como el Control Parental de Windows también permiten restringir por niveles: en el nivel alto sólo permite acceder a sitios destinados a menores, en el nivel medio se restringen categorías de contenido y hay un nivel personalizado que permite restringir aún más categorías.

- Limitar el tiempo de conexión. Se indica en qué horarios el ordenador se puede conectar y cuando termina, la desconexión es automática.

- Controlar el acceso a los juegos. Igual que los sitios web, pero aplicado a los juegos. Permiten elegir si se bloquea según los contenidos de los juegos, según una clasificación por edades o bien juegos específicos.

- Bloquear programas. Por ejemplo, pueden no permitir el uso de programas que descargan música, películas (u otros archivos) desde otro ordenador particular sin pasar por un sitio web.

- Informar de las actividades realizadas en el ordenador. Lo más parecido al espionaje que pueda existir. Queda registrado todo: qué carpetas se abrieron, qué documentos fueron modificados, los sitios web visitados, si hubo descarga de archivos… los padres podrán ver el informe y saber lo que han hecho los hijos en el ordenador.

     Además de los programas o filtros que vienen con Windows, estos programas se pueden descargar de la red. Hay opciones gratuitas como LogProtect, Naomi o K9 web protection. También hay varios en www.archivospc.com y en www.internetfamily.com

     Los filtros son comparables a esos sistemas o medidas de protección que se usan cuando los niños son muy pequeñoss: las tapas en los enchufes, cerrojos en los armarios que guardan la lejía y otros productos de limpieza o en el botiquín, etc. Los filtros son un buen sistema cuando todavía no hay forma de explicarles o no pueden entender que hay productos tóxicos o que pueden electrocutarse. Pero tengamos en cuenta de que si quieren acceder a algún sitio web, terminarán por hacerlo de una forma u otra. Incluso en el ordenador de un amigo o bien en el propio teléfono móvil puede hacerlo.

     Bloquear el acceso a determinados sitios sirve para evitar que el niño, por error, acceda a esos contenidos. Por ejemplo, está tranquilamente en una página y ve publicidades llamativas de otros sitios web, y el niño cliquea y accede a ese sitio al que sólo fue porque le atrajo la imagen, no porque estuviera buscando esos contenidos.

     Cuando son más mayores, ya saben de la existencia de los contenidos para adultos y los filtros pierden su valor. Como hemos dicho antes, si quieren acceder a esos sitios, lo harán de un modo u otro. Ya no se trataría de impedir, sino más bien hablar y explicar por qué no deben acceder a esos contenidos, de escuchar sus respuestas y de establecer normas. Para hacer un símil, es lo mismo que cuando nuestros padres nos explicaban lo peligroso que era ir en moto. No comprar la moto no hubiera frenado el problema. Se la hubiera pedido a sus amigos y no se habría conseguido nada. La prohibición no es la solución.

     Los hijos valoran mucho que los padres confíen en ellos. También entienden, y esperan que sus padres se preocupen por ellos y quieran saber sobre sus actividades. Una vez que hemos establecido las normas de uso en Internet, la misma confianza y libertad que les damos para que salgan el sábado por la noche hay que darles para que se muevan por Internet y confiar en que sabrán actuar con responsabilidad, porque previamente, como se ha sugerido anteriormente, se han de establecer una serie de condiciones o normas de uso.

     Con los programas que informan sobre el uso del ordenador pasa otro tanto. Si hay una buena comunicación entre padres e hijos, los mejores informes nos los darán los chicos. Así como cuentan adonde van y lo que hacen cuando salen, también nos hablarán de lo que hacen con el ordenador.

Sitios protegidos

     Hay muchísimas webs destinadas a niños que usan algún sistema de control de usuarios. En sitios como www.yodibujo.es, cuando algún usuario se registra, le piden el correo de los padres para solicitarles autorización y luego, semanalmente, envían un informe sobre las actividades del niño en ese sitio.

     Las páginas destinadas a adolescentes generalmente sólo piden una dirección de mail para enviar los datos de registro, pero en www.micueva.com exigen que el usuario tenga entre 14 y 17 años y piden un teléfono para corroborar los datos. Este sitio es una creación de www.protégeles.com, un portal sin fínes de lucro que trabaja por la seguridad de los niños. Además, si se les envía un mail a contacto@protegeles.com, mandan gratis la revista “Conéctate” con un montón de información para ver en la red.

     Es importante conocer en qué sitios estan registrados nuestros hijos y pedirles que nos los muestren, que nos cuenten sobre los otros usuarios y de qué hablan. Hagámonos a la idea de que es algo parecido a conocer el club adonde van y cómo es la gente que anda por ahí.

Juegos Online

     Cada vez más internautas, no sólo chicos y adolescentes, también millones de adultos descubrieron lo divertido que es jugar con gente de todo el mundo a través de los juegos “online” (ver artículo sobre juegos online masivos del 21 de octubre). Aquí el problema está en dos frentes: por un lado los contenidos de los juegos, los jugadores se organizan en comunidades virtuales donde todos se relacionan sin conocerse.

     Al igual que los juegos para videoconsola, los juegos online llevan el código PEGI (Pan European Game Information): etiquetas de clasificación por edades y descripciones sobre los contenidos. También indica si el sitio está controlado por un operador que se ocupa de proteger a los jóvenes.

     A su vez, los proveedores de juegos online que se adhieren a los códigos PEGI se comprometen a cumplir ciertos requisitos, como incluír medidas para asegurar la privacidad y seguridad de lo jugadores o que en la página no haya contenido ilegal u ofensivo.

Las amistades

     En la mayoría de redes sociales (Facebook y Tuenti son las más usadas por los adolescentes en España) es muy fácil entrar. También lo es en los míles de chats en los que se habla de alguna afición o en los que aparecen en los sitios de grupos músicales. Y sobre todo, les encanta el Messenger. Los chicos lo pasan estupendamente hablando con otros, intercambiando información, enseñándose fotos… Algunos pueden mostrarse diferentes a como se muestran a sus hermanos o en el colegio y esto les da la oportunidad de desarrollar características de su personalidad que por algún motivo estaban ocultas.

Cómo orientarlos en el mundo virtual

     Algunas pautas a tener en cuenta son:

- Hablar y acordar qué sitios están permitido visitar. La conversación se tiene que dar en un ambiente de confianza, sin interrogatorios y que ellos nos puedan contar si escucharon hablar de sitios con contenidos para adultos, si alguno de sus amigos los vieron, si ellos quieren verlos… si se muestran muy interesados, podemos buscar alguna web que trate adecuadamente la sexualidad y luego mirarla con ellos. Aunque usemos un filtro en nuestro ordenador, ellos lo harán desde otro ordenador. Incluso puede ocurrir que los amigos pueden tener móviles desde los que acceder a esos sitios.

- Insistir en que la información que se da en la red puede ser falsa, así como la identidad de alguien, sus datos personales o sus fotos, por lo que no se puede confiar en lo que se dice. Por eso, cuando se conoce a alguien en Internet, antes de concertar una cita o poner a funcionar la cámara, si algo no les gusta o les asusta, deben abandonar el chat y hablar con nosotros.

- Visitar periódicamente, en compañía del hijo, el blog y sus perfiles de usuario en las redes que utilice. Como ambas cosas son de acceso público, esto no supone ninguna invasión de la intimidad y es una excelente oportunidad para conocer cómo es nuestro hijo “virtual”, que nos muestre los contenidos que ha descubierto o de lo que habla con otros. Aceptemos también que no tiene por qué contarnos o mostrarnos todo.

- Incluír entre los temas habituales de charla, lo que se hace en Internet: si descubrieron algún sitio interesante, si pusieron alguna foto nueva, si se sumaron amigos a la red…. Y si no cuentan espontáneamente, animarles con preguntas.

- Acordar los horarios y cantidad de tiempo que pueden estar conectados para realizar todas las actividades que no sean de estudio.

- Hay que compartir con los niños tanto un mundo como el otro.

Normas de uso de Internet en casa

     Los chicos más pequeños deben comprometerse a cumplir algunas normas:

- Visitar sólo los sitios acordados con los padres o anunciar que van a hacer algo nuevo.

- Utilizar Internet para ocio en un horario determinado (el estudio no cuenta)

- No dar nunca información personal (dirección de la casa o de la escuela, teléfonos o cualquier dato que se pueda rastrear).

- No acordar citas con personas que hayan conocido en Internet sin permiso paterno.

- Hablar inmediatamente con los padres si ven o reciben algo que les haga sentir incómodos o amenazados, ya sean mensajes de correo, sitos webs o mensajes de amigos.

- No enviar fotografías ni videos personales, ni de los amigos, a través de la red sin permiso de los padres.

- No usar la cámara web si chatean con desconocidos (que son todos los que no conocen personalmente). Si quieren hacerlo, deben pedirnos permiso.

- Nunca descargar, instalar o copiar archivos sin nuestra autorización.

- No dar nunca contraseñas a nadie, ni siquiera a los mejores amigos.

- No cumplir con las normas establecidas supondrá un día sin uso de Internet.

     Si lo prefieres, puedes acceder a  www.Kiddia.org un sitio web diferente, para aprender de forma divertida y segura.

     Puedes descargar software de protección infantil completamente gratis en http://download.live.com/familysafety.

 

escrito por Administrador


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