Ago 27

Por Xavi Pons

  

familia     Esta semana traemos a esta sección un tema que a mí personalmente, me interesa abordar, no ya como padre, sino como mero espectador de la escena. Son ya muchas las ocasiones en las que el niño se acerca al padre y le tiende la mano vacía para que se la llene con algún billete o monedas.

     El tema de la paga ya se puso de moda en la segunda mitad de la década de los ochenta. Ya algunos de mis amigos se presentaban en el lugar donde nos reuníamos con dinero contante y sonante para ír al cine, a la discoteca o sencillamente, para tomarnos una hamburguesa. Yo, en cambio, tenía que pedir dinero y explicar para lo que era. Quizá por eso, el tema de la paga me parece interesante para abordarlo.

     No estoy en contra de la paga, ya sea semanal o mensual, porque veo que tiene muchas mas ventajas que inconvenientes. De entrada, darle la paga al niño no obliga a este a tener que robar a los padres, cosa que, dada el escaso poder adquisitivo de un niño y las multiples tentaciones que se le ofrecen, es la opción que más a mano tiene. Si ha de estar pidiendo dinero a todas horas, es muy normal que el niño deje de pedir un dinero que sabe que muy probablemente se le negara y optará por la opción B: coger el dinero que encuentra por ahí olvidado o sencillamente, “robarlo”.

     Sin embargo, son los padres son los que deberán decidir si quieren dar la paga, cuánto dinero le darán y con qué periodicidad; en ningún caso se trata de una obligación. Pero se recomienda que, en caso de decidirse a darla, se mantengan firmes y la den de forma regular. Para ello hay que dejar claro desde un principio cuánto se le va a dar, con que regularidad, bajo qué circunstancias y de que compras se harán cargo los padres.

     También considero una ventaja que, al darle una cantidad al niño, este debe “administrársela” para poder acceder a las cosas que más le interesen. Tal vez esa paga no le llegue para todo lo que quiere, así que tendrá que seleccionar lo que más le interese y gestionar el dinero para que le llegue. De esta forma, no se gastará el dinero en tonterías innecesarias y aprenderá a darle valor al dinero que tanto sufrimiento cuesta ganar a los padres.

     Por otro lado, veo también como una ventaja el hecho de que esta paga sea mensual en vez de semanal, ya que así deberá programar con antelación sus gastos y no tenderá a derrochar, ya que el mes se hará largo y seran muchas las cosas que querrá hacer con su paga.

   Sin embargo, considero un error dar la paga “de forma gratuita”, es decir, sin que el niño ofrezca nada a cambio. Se han dado casos espeluznantes –conozco un par- de niños que no han rendido en el estudio por su baja dedicación, y que tienen pagas semanales muy superiores a otros hermanos que pese a su escasa edad, sí han rendido en los estudios. Lo que vengo a decir es que considero válido dar una paga a un niño, pero entiendo que, a cambio de esa paga, deben entregar algo a cambio para no enviar el mensaje que el dinero se gana sin esfuerzo. En el caso de un estudiante, lo que debe entregar son buenos resultados académicos, o en su defecto, una percepción de que el estudiante se ha esforzado y ha tratado de llegar al aprobado. Si esto no se produce, considero que dar la paga a un hijo sencillamente por ser nuestro hijo es darle una educación equivocada. La vida no funciona de ese modo. Nadie entrega dinero a cambio de nada. Los padres deben hacerles entender que todo cuesta un esfuerzo, y que conseguir dinero, también es cuestión de trabajo.

     Si no queremos –o no podemos- ofrecerle un incentivo económico a nuestro hijo, hay muchas otras monedas de cambio que un padre puede usar para incentivar el interés de nuestro hijo en temas clave como la disciplina o el estudio. Dedicarle más tiempo juntos o acompañarle al cine, o llevar a cabo actividades que le puedan ilusionar pueden reportarnos incluso, mayores beneficios que la simple retribución económica. Esto suele funcionar con mas facilidad con niños de escasa edad. Cuando son más mayores y alcanzan los once, doce o trece años, a partir de esa edad, estan más interesados en el dinero que en otro tipo de  compensaciones que pudieran recibir.

     Conozco un caso que pude ver evolucionar hace unos pocos años, cuando era un adolescente. Un matrimonio joven con dos hijos: uno de doce o trece años y el menor, de diez u once. Veintiocho meses separaban a los dos hermanos. Mientras el menor traía buenas notas a casa, el mayor vivía fantaseando con motos, chicas y salir de fiesta con los amigos hasta las tantas. Su padre se lo dejó claro: “tendrás más libertad cuando te la ganes, cuando saques buenas notas. Mientras tanto, te quiero en casa a las once como muy tarde”.

     El muchacho tardó varios meses en entenderlo, al tiempo que puso a prueba la paciencia de sus padres, que unieron sus fuerzas y se mostraron firmes durante el tiempo que el chico les echó el pulso, hasta que al fín, doblegaron sus fuerzas.

     Sus padres le propusieron que dedicara dos horas diarias, de cinco a siete de la tarde, a estudiar y hacer deberes, y si lo hacía, le darían una cantidad de dinero y le ampliarían en horario de llegar a casa además de otras ventajas como dejarle ír de acampada o apuntarle a un club de futbol. Le dejaron muy claro que sin resultados, no habría nada de aquello, que dependía de él. El experimento necesitó de un refuerzo durante las primeras semanas, pero ya en la próxima evaluación se apreciaron los resultados.

¿Saben que fué de ese chico? Hoy es arquitecto.

     Ya para terminar, quiero dar un par de consejos a aquellos padres interesados en dar pagas a sus hijos:

- Los hijos deben ganarse la paga.

- La edad propicia para empezar a dar la paga es entre los siete-ocho años, cuando los niños están aprendiendo a sumar y restar, puesto que el manejo del dinero les hará practicar e interiorizar los cálculos aprendidos en el colegio.

- Conviene que la paga no sea muy elevada, incluso en familias adineradas. Inicialmente se puede empezar con 1 euro e ir aumentando a medida que el niño va creciendo.

- Referente a la periodicidad, es recomendable que inicialmente sea semanal e ir aumentando a medida que el niño crece y se acerca a la adolescencia y se responsabiliza a quincenal y luego a mensual. Es importante ceñirse a la periodicidad establecida, aunque se le haya acabado antes para que aprenda a ahorrar.

- En caso de darle paga no se le debe dar dinero paralelamente para sus caprichos, puesto que la paga dejará de tener un valor educativo.

- No es necesario consensuar el importe de la paga con el hijo, aunque mejor si se consigue. No obstante, es importante que el importe vaya a la baja más que al alza, ya que así descubrirá el valor del dinero y la importancia de no derrochar y priorizar ciertos gastos sobre otros.

- Se le pueden dar suplementos o “pagas extras” como recompensa por un buen comportamiento o unas buenas notas; en el caso de retirar la paga como castigo se deberá hacer con previo aviso, puesto que, de lo contrario, el niño lo vivirá como una injusticia y a menudo no surgirá efecto.

  

escrito por Administrador


One Response to “La paga infantil ¿a favor o en contra?”

  1. 1. ruben ha comentado:

    es bueno dar una paga a los niños por que aprenden a ahorrar,a administrarlo,a utilizarlo…

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