Ago 18

Por  Raquel Sánchez

      

dinero     «La temporada no empezó bien, no está yendo bien y ni con las rebajas se puede arreglar. Estimularon las ventas los primeros días, pero no en la misma proporción que años anteriores. Los clientes administran al máximo sus gastos, incluso los que no tienen dificultades económicas. Quienes no han logrado cotizar seis meses, ahorran por lo que pueda venir». Con esta rotundidad presenta la radiografía de su sector José Javier Marí Noguera, presidente de la Asociación de Comercio de la Petita i Mitjana Empresa d´Ibiza i Formentera (Pimeef).
     Marí explica que los empresarios han registrado notables diferencias en su facturación respecto al año pasado, «en el que ya hubo menos ventas que en 2007». En comparación con ese año, ha habido bajadas «de entre el 30 y el 40 por ciento». «El cliente se frena a la hora de comprar. En pleno agosto, las tiendas están casi vacías por las mañanas y únicamente los negocios situados en zonas turísticas logran ambientarse por las tardes y al anochecer», señala el representante de Pimeef.
     «La crisis ha acortado las estancias, los turistas vienen dos o cómo mucho tres días. En ese periodo van a un par de discotecas, pero no les da tiempo a comprar ni a comer en restaurantes», asegura Joan Torres, portavoz de la Asociación de Comerciantes de Sant Antoni. En esta, como en otras agrupaciones de pequeños empresarios, confirman que la actual temporada no sólo está siendo peor que la anterior, como se preveía, sino que el comercio «está muy tocado».
    
Negras previsiones
     «Los contratos de temporada han sido menos y más cortos, por lo que en invierno empeorará la situación. La gente afronta en primer lugar los gastos fijos y las hipotecas. Muchas empresas que abrían todo el año se plantean cerrar en invierno. Optan por esta medida quienes tienen locales propios o con alquileres fáciles de amortizar. Otros simplemente piensan dedicarse a otra cosa y no desperdiciar 20 horas diarias en un negocio sin rendimientos», considera Marí Noguera.
     Ante las previsiones de una baja ocupación hotelera en septiembre, los empresarios se echan a temblar y temen cierres precipitados. «A partir del 15 de octubre el espectáculo de locales cerrados va a ser muy triste, una situación así da muy mala imagen», vaticina Torres, que como los responsables de otras patronales destaca que un comercio sólo cierra como último recurso ya que antes los propietarios optan incluso por arriesgar su patrimonio personal.
     Los comerciantes reclaman un mayor apoyo institucional para afrontar una etapa que Juan Pedro Pérez, presidente de la Asociación de Comerciantes de Santa Eulària, asegura que «va a ser horrible, seguramente el peor año en la historia de Ibiza». Encarna Planells, de la agrupación de comerciantes de Ibiza Centre, critica a las instituciones: «Nos exigen a los establecimientos que demos un servicio, pero no nos sentimos acompañados por ellos. Los del centro de Vila abrimos todo el año y pagamos impuestos todo el año, aún así, no nos hacen ni caso. Deberían recordar que no sólo de turismo se vive». Planells, propietaria de una tienda de textiles, explica que el invierno «no se presenta muy bien: en plena temporada ha habido cierres y los locales ya no se traspasan sino que se alquilan».
     Las rebajas no han paliado la mala situación actual. Los espectaculares descuentos favorecieron las ventas durante dos semanas, pero después los compradores dejaron de gastar. «Se va vendiendo material, tapas agujeros, pero no hay beneficios y se hace mal negocio», señala Torres. «Si una camiseta está al 20 por ciento, no la consideran rebajada. Buscan la superganga, con un 50 o 60 por ciento. Por eso mucha gente se ha quedado con mercancía que pensaba vender» apunta Pérez.
     El inminente cierre de cientos de establecimientos es lo que más preocupa a las asociaciones en la actualidad. La cuestión se abordó en la última junta de la Pimeef. «Es verdad que en este momento hay una gran cantidad de empresarios y autónomos, de los que gestionan tiendas con uno o dos trabajadores, que están al límite, a punto de entrar en números negativos», lamenta Marí.
     Todas las asociaciones de comerciantes de Ibiza consideran que las ayudas estatales y autonómicas a sectores como la automoción deberían hacerse extensivas al comercio. «Bajada de impuestos, reducción del IBI, de los pagos a la Seguridad Social… que se busquen fórmulas para limitar este tipo de gastos que rebasan la lógica para una época como la que estamos pasando. De esta forma se ayudaría a mantener las plantillas y se incentivaría la contratación», sugieren desde la Pimeef. «Mientras las ventas bajan y se reducen los márgenes comerciales porque hay que ofrecer promociones todo el año, algunas tasas han subido hasta un 40%», critican.

    

Seis cierres por calle

     La asociación de comerciantes de Ibiza Centre está integrada por 90 empresarios, pero en su zona de acción, que abarca las calles comprendidas entre las avenidas de España y de Isidor Macabich, existen más de 300 establecimientos. Encarna Planells, presidenta de esta asociación, asegura que en esta parte de la ciudad se ha registrado en los últimos meses una media de seis cierres de locales comerciales por calle y pone como ejemplo lo que sucede en Abad y Lasierra. «En calles tan importantes como las de Cataluña o Castilla, donde era imposible encontrar un local, ahora los hay. Hay carteles de ´Se alquila´ y ´Se traspasa´ por todas partes. Ya han empezado los despidos y las perspectivas para el invierno son malas. Vamos a sufrir muchos pequeños hurtos, y no tenemos defensa. Para colmo no hay manera de entrar en Ibiza, no se puede aparcar y no hay facilidades para que la gente venga a comprar», destaca la empresaria.

              

Cortesía de Diario de Ibiza    diario-de-ibiza-logo

Más información en www.diariodeibiza.es

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