Ago 06

    

Castigo     La campaña “Corregir no es pegar” es una iniciativa de la organización Save the Children y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales cuyo objetivo es sensibilizar y formar a madres y padres, profesionales de los ámbitos sanitario, educativo y social, medios de comunicación e instituciones con competencias en materia de infancia y familia sobre la necesidad de erradicar el castigo físico a los niños y promocionar las alternativas de disciplina existentes.

     Para ello se han elaborado trípticos y folletos en los que se ofrecen pautas para abordar el tema del castigo físico y se presentan alternativas a este tipo de castigo en la educación de los niños en el ámbito familiar. Estos materiales serán distribuidos en hospitales de todo el país, para que se difundan a los padres y madres en los cursos de preparación al parto, asociaciones de padres y servicios sociales, para que se difundan a las escuelas de padres que ya existen.

¿Qué entendemos por castigo físico?

      El castigo físico son las bofetadas, los azotes, golpes en la cabeza, los tirones de pelo y orejas, los pellizcos y otras agresiones corporales, así como la humillación que conllevan.

      El castigo físico constituye una violación del derecho del niño a su integridad física, a ser protegido contra toda forma de violencia, tal como establece la Convención sobre los Derechos del Niño.

      Es una forma socialmente aceptada de violencia contra los niños y niñas.

¿Qué piensan los adultos?

     El 25.6% de los adultos cree que necesitan darle un bofetón a sus hijos para imponerle disciplina.

      El 56,9% de los adultos cree que, en general, a veces es necesario pegar a un niño para educarlo.

      La aceptación del castigo físico disminuye conforme baja la edad de los padres y madres y aumenta su nivel educativo.

(Fuente: CEIS)

¿Qué piensan los niños y niñas?

     El 46% de los niños y niñas piensan que no hace falta pegar nunca a un niño para imponerle disciplina, el 41% alguna vez, y el 4% muchas veces.

     Dicen que el castigo físico les produce dolor, tristeza, enfado, miedo, culpa y soledad.

     Consultas realizadas con niños y niñas de todas las regiones del mundo identifican el castigo físico como la forma de violencia más común que viven y reclaman a los gobiernos y sociedad una respuesta social y legal contundente.

(Fuente: encuesta a niños y niñas realizada por Save the Children, 2005)

Alternativas al castigo físico: autoridad y cariño

     Los materiales de la campaña ofrecen a padres y madres alternativas de autoridad en la educación de sus hijos que eviten el castigo físico. Entre las cuestiones recomendadas están:

     Imponer normas y límites coherentes a los niños y niñas, hacerlas respetar y castigarlos con firmeza y claridad cuando se salten la norma, pero sin pegarles ni humillarles.

     Educar a los niños y niñas en derechos y responsabilidades, fomentando su autonomía. Compartir el tiempo suficiente y de calidad con nuestros hijos e hijas.

     Demostrar el cariño (abrazar, besar a nuestros hijos) y decirlo, no darlo nunca por supuesto (“Él sabe que le quiero”), independientemente de que a veces hagan las cosas mal y se equivoquen.

     No chantajear afectivamente a nuestros hijos ni dejarnos chantajear por ellos.

     Premiar a nuestros hijos e hijas no sólo con cosas sino con tiempo compartido y con nuestro reconocimiento. Enseñar a pedir perdón pidiéndoselo nosotros cuando nos equivocamos.

Ideas para resolver conflictos

     Además, la campaña proporciona a los padres algunas ideas para resolver los conflictos con sus hijos e hijas.

     Los conflictos son inevitables y afrontarlos fortalece la relación, evitarlos generalmente la daña.

     A veces el conflicto puede convertirse en una forma de relacionarse y llamar la atención y a menudo discutimos con quien más queremos.

     Debemos dejar claro con nuestra conducta y nuestras reacciones que la violencia es un límite que nunca se puede traspasar. Cualquier argumento puede ser aceptado en un conflicto mientras no sea sostenido desde la violencia o la legitime.

     El punto de partida para la resolución de un conflicto es la comunicación y el perdón, que cada persona pueda expresar sus sentimientos sin ser juzgado por ello y de que cada uno pida perdón a los otros por los errores cometidos.

     Antes de imponer un castigo, hay que escuchar.

     Comunicarse no es sólo una cuestión de contenido sino de forma. Podemos decir las cosas sin herir al otro y para ello tenemos que encontrar el momento adecuado.

    Extraído de  http://www.savethechildren.es/interior_germans.asp?IdItem=1458

 

escrito por Administrador


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