Jun 29

  

Dolor_espalda     El dolor de espalda aparece por un mecanismo neurológico -normalmente de origen desconocido- que causa dolor, inflamación y contractura muscular. Los principales métodos de diagnóstico son la historia clínica y la exploración física, y sólo en contadas ocasiones son útiles pruebas como la radiografía o el análisis de sangre, la resonancia magnética y pruebas neurofisiológicas.

     Existen unas escalas evaluadas científicamente para valorar de forma objetiva la intensidad del dolor y el grado de incapacidad que ocasiona el dolor de espalda.

     Para evitar y tratar el dolor de espalda se debe mantener el mayor grado de actividad posible y evitar el reposo en cama. La mayoría de los casos se trata satisfactoriamente con medicamentos, intervención neurorreflejoterápica u otros tratamientos no quirúrgicos. La cirugía está indicada en un reducidísimo número de casos y sólo cuando hay signos claros que garantizan su éxito.

     La espalda es una parte importante del cuerpo. Es muy robusta y tiene una forma especial que permite que el cuerpo se mantenga firme y se mueva.

     Antiguamente se creía que las dolencias de la espalda, que los médicos denominan “patologías mecánicas del raquis”, eran muy raras entre los jóvenes. Hoy se sabe que no es así y que son frecuentes, especialmente a partir de los 12 años.

¿Por qué te puede doler la espalda?

     Habitualmente se debe a un mal funcionamiento de la musculatura de la espalda, provocado por algún exceso de esfuerzo, cansancio, un mal movimiento, un pinzamiento de un nervio o músculo…

     Los factores que han demostrado asociarse a un mayor riesgo de padecer dolor de espalda, y que se dan con mayor frecuencia entre los jóvenes de los países industrializados, son:

1. El sedentarismo, que conlleva falta de fuerza muscular.

2. Los hábitos posturales incorrectos.

3. La inadecuada práctica competitiva de algunos deportes.

- En algunos casos, como la gimnasia rítmica en las niñas, porque puede llegar a causar deformaciones de la columna vertebral, como escoliosis.

- La mayoría de las veces porque el entrenamiento inadecuado puede causar desequilibrios en la musculatura que afectan al funcionamiento normal de la espalda, aún sin causar deformaciones de la columna vertebral.

- Pero no hay que engañarse: el ejercicio y el deporte son buenos para la espalda. Sólo si el entrenamiento es erróneo y se repite con mucha intensidad puede llegar a dar problemas. Si el entrenamiento es correcto, el ejercicio y el deporte disminuyen el riesgo de padecer dolencias de la espalda. En una sección de este Web puedes hallar los deportes y ejercicios que fomentan la potencia, resistencia o elasticidad de la musculatura de la espalda.

¿Las dolencias de la espalda pueden tener consecuencias negativas para ti?

Si. Los estudios disponibles demuestran que si ahora padeces molestias de forma crónica tienes mayor riesgo de seguir padeciéndolas cuando seas adulto.

Un estudio en el que se siguió durante 25 años a un grupo de adolescentes sanos y a otro con dolor de espalda, demostró que:

- En contra de lo que se creía antes, la existencia de alteraciones de la forma de la columna vertebral detectadas por radiografías, como escoliosis, hiperlordosis, rectificaciones o espondilolistesis, no aumentan significativamente el riesgo de que a un joven le duela la espalda ni en el momento en el que se detectan esas anomalías ni en los siguientes 25 años. Tampoco lo hace la escoliosis si es de menos de 60º.

- Los adolescentes con dolor persistente tienen mayor riesgo de padecerlo de forma crónica cuando son adultos.

El miedo al dolor también puede generarte una actitud que aumenta el riesgo de que padezcas esas dolencias en el futuro.

- El reposo y la restricción de la actividad por miedo al dolor han demostrado ser ineficaces y contraproducentes como tratamientos. De hecho, se ha demostrado que aumentan el riesgo de que el dolor aparezca y dure más.

- Por eso, si te acostumbras a limitar tu actividad por miedo a que aparezca el dolor, o a interrumpirla cada vez que aparece, adoptarás una actitud ante el dolor que aumenta tu incapacidad e incrementa el riesgo de que el dolor reaparezca y se haga crónico.

Así, si te duele la espalda es importante tomar medidas para resolver el episodio y prevenir su reaparición, pero tan esencial como eso es evitar que el dolor te impida hacer una vida normal. No debes dejarte vencer.

Por otra parte, algunas deformaciones de la columna vertebral pueden ir aumentando hasta el final del crecimiento, especialmente entre las chicas. Aunque son muy pocos los casos en los que llegan a ser suficientemente importantes como para causar problemas médicos o estéticos relevantes, es necesario ir controlando su progreso para adoptar en cada caso las medidas oportunas, que se explican en las secciones de este Web dedicadas a la escoliosis y la hipercifosis. Por eso, si tienes una de estas alteraciones, un médico debe controlar su evolución y tú debes cumplir sus prescripciones.

10 Normas para tener una espalda sana

1. Mantente activo y evita estar todo el día sentado. De lo contrario, perderás fuerza en la musculatura de la espalda y aumentará el riesgo de que te duela.

2. Haz ejercicio habitualmente: la natación, correr o ir en bici te pondrán en buena forma física. Los ejercicios de gimnasio pueden además hacer que la musculatura de tu espalda sea potente, resistente y flexible. Cualquier ejercicio es mejor que ninguno.

3. Calienta tus músculos antes de hacer ejercicio y estíralos al terminar. Si compites en algún deporte, sigue escrupulosamente los consejos de tu entrenador para evitar tener problemas de espalda.

4. Cuando tengas que estar sentado:

  1. Hazlo lo más atrás posible en la silla y mantén el respaldo recto.
  2. Mantén la espalda relativamente recta y los brazos o codos apoyados.
  3. Cambia de postura frecuentemente e intenta levantarte cada 45-60 minutos.
  4. Cuando estudies, siéntate de la manera descrita y si vas a estar sentado mucho tiempo, usa un atril.
  5. Si el mobiliario escolar te impide sentarte correctamente, díselo a tu profesor.

5. Cuando uses el ordenador, coloca la pantalla frente a tus ojos y a la altura de tu cabeza.

6. Si la espalda te molesta en la cama, díselo a tus padres.

7. Para transportar el material escolar:

  1. Utiliza la cabeza en vez de la espalda: intenta transportar el menor peso posible y deja en casa (o en las taquillas del colegio o instituto), todo aquello que no vayas a necesitar.
  2. Utiliza un transporte con ruedas y de altura regulable.
  3. Si no, usa una mochila de tirantes anchos y pásalos por ambos hombros. Lleva la mochila tan pegada al cuerpo como puedas y relativamente baja (en la zona lumbar o entre las caderas, justo por encima de las nalgas).
  4. Evita llevar más del 10% de tu propio peso.

8. No fumes. No lo necesitas y, además de envenenar tu salud, también aumenta el riesgo de que te duela la espalda.

9. Si te duele la espalda, díselo a tus padres y consultad al médico sin perder tiempo; cuanto antes se tomen las medidas necesarias, mejor.

10. Si te duele la espalda, no te derrumbes. Es muy probable que no tengas nada grave y sólo se deba a que tus músculos no están trabajando bien. Evita el reposo, lleva una vida lo más normal posible y mantente tan activo como puedas para que vuelvan a funcionar correctamente.

   

Extraído de Web de la espalda

Más información en www.espalda.org

   

escrito por Administrador


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